
Los mejores Gerentes son aquellos que están abandonando de manera radical los hábitos empresariales tÃpicos de la "gerencia tradicional"; ya no dedican tanto tiempo a hacer planeación estratégica, a controlar o a simplemente administrar.
"Liderazgo es la capacidad de una colectividad humana – personas que viven y trabajan juntas – para generar nuevas realidades ". Tenia que ser una mente tan aguda como la de Peter Senge la que pronunciara tan brillante definición. LIDERAZGO es entonces SINÓNIMO DE GESTION.
Queremos insistir en la responsabilidad colectiva, que debemos asumir el sector público, el sector privado, el gobierno, la academia y toda la sociedad en la transformación y en la gestión de la prosperidad para todos de este paÃs. Como lo dijo Pablo Neruda, nuestras estrellas primordiales deben ser las de la lucha y la esperanza, pero no hay lucha ni esperanza solitarias. Estas son un deber colectivo.
¿Existe el estilo de liderazgo femenino de tipo práctico, sensible y moderno o existe un estilo de liderazgo masculino, que serÃa tradicional, racional y jerárquico?
Después de varias investigaciones realizadas en diferentes partes del mundo, los resultados indican que no es verdad que el estilo de liderazgo que ejercen las mujeres, sea diferente al que ejercen los hombres.
Los empresarios tienen una enorme cuota de responsabilidad en la senda del progreso porque son los que deben invertir en las personas y en la producción. Pero tienen que seguir contando con el respaldo del Estado. De un Estado Eficaz. Tras décadas de desprestigio de la polÃtica y de primacÃa del interés particular sobre el general, tenemos que afianzar el rol de la gestión pública y del Buen Gobierno.
La propuesta para Colombia del profesor Porter es sencilla: el valor compartido supone crear utilidades económicas y, al mismo tiempo, contribuir con el progreso abordando los más apremiantes desafÃos de la sociedad.
Como Presidente del Centro de Liderazgo y Gestión, la siguiente versión de Expogestión me lleva a evocar un largo y provechoso camino emprendido para consolidar el desarrollo sostenible y la prosperidad colectiva en Colombia.
A pesar de formidables avances recientes en cobertura, el paÃs enfrenta todavÃa un alarmante retraso educativo que, sin duda alguna, debe ser la prioridad en la agenda pública y privada para los próximos años.
No cabe duda de que uno de los principales desafÃos para alcanzar la Prosperidad Colectiva en nuestro paÃs es el de la sostenibilidad del sistema de salud. Recordemos que, gracias al sistema actual, creado por mandato constitucional y materializado en la Ley 100 de 1993, cerca de 40 millones de colombianos tienen acceso a la salud.
Con este foro continuamos el proceso que hemos denominado DIALOGOS POR COLOMBIA, cuyo único fin es el de generar, como su nombre lo indica,conversaciones de fondo entre el sector público, el sector privado y la sociedad en general, respecto a la búsqueda de aumentos significativos de los indicadores de prosperidad colectiva en Colombia.
El califiicativo sostenible implica que la empresa vende en el mercado (generando, lógicamente, beneficios económicos) pero lo hace minimizando el impacto ambiental de su producción (lo que denominamos su huella ecológica)
A nivel empresarial no existe otro concepto más fundamental, otra prioridad más estratégica, otra necesidad más inmediata que la de convertir las organzaciones en sistemas de aprendizaje.
Los indiscutibles avances económicos y sociales de los años recientes, no han logrado borrar la sombra de ineficiencia y desgreño que se cierne todavia sobre las mayorÃas de las instituciones públicas, lo cual constituye, sin duda, uno de los factores principales que dificultan el mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos.
Estamos en el siglo del conocimiento, en el que la prosperidad colectiva depende directamente de la innovación a través de la educación, la ciencia y la tecnologÃa. Al respecto no hay debate ni ideologÃa que lo contradiga, pero aún en Colombia muchos sectores, impermeables a los que ocurre en el mundo, no le confierne la importancia que el tema merece.
Es un trecho, por cierto que solo puede recorrerse a través de la realización de una alianza irreversible y de largo alcance entre el Estado, el sector privado y el paÃs en general, enfocada en una visión compartida y en la ejecuciónn de unos ejes estratégicos de competitividad.
Lo que nos interesa es fomentar el éxito de la iniciativa privada en Colombia, que se traduce en más y mejores empleos y en un mejor distribución del ingreso. Nos interesa, en suma, que nuestro esfuerzo honre la deuda que tenemos de entregarles un mejor paÃs a las nuevas generaciones.
Nosotros somos la revolución. Para formar esta conciencia colectiva deberÃamos ante todo decretar una emergencia intelectual, que nos permita despojarnos de tantas vanidades, de tantos egos, de tanto cortoplacismo, de tanta liderodependencia.
Siempre he pensado que nunca que nunca ganaremos la guerra hasta tanto los que estamos “a este lado de la orilla†realmente nos pongamos de acuerdo en los asuntos esenciales del paÃs.
Con frecuencia confundimos la verdadera esencia del liderazgo. Seguimos dependiendo en alguna medida de los viejos esquemas de autoridad, confundiendo al lÃder con una figura providencial, que todo lo sabe y que tiene todas las respuestas a los inmensos interrogantes de una era de turbulencia e incertidumbre.
La burocracia, el centralismo, el despilfarro, la corrupción, la tramitologÃa y la ineficiencia generalizada, han traÃdo como consecuencia que el ciudadano común ni confÃa, ni admira, ni respeta la gestión pública, salvo contadas y honrosas excepciones.
La confianza se puede definir en términos de la relación que se establece entre dos personas y de la vulnerabilidad que una de ellas presenta ante las acciones de la otra. Por tanto, proviene de entender el valor intrÃnseco del prójimo. De saber que el otro tiene los mismos derechos y deberes, y que, por lo tanto, la armonÃa social, como bien supremo, sólo puede derivarse del respeto y la cooperación de todos.
...Un cosmos donde cada uno será tan dueño de su propio destino que no tendrá problemas en aportar sus valores más caros para la construcción de un buen destino colectivo. Un mundo con menos horas perdidas y más instantes preciosos.
...los lideres no están ejerciendo en forma digna su rol, pues no están produciendo resultados que satisfagan las necesidades esenciales de los ciudadanos que dirigen. De ahà se deriva la crisis del liderazgo. Es una crisis crónica de resultados, de gestión. La incapacidad de las organizaciones para estar a la altura de las expectativas de sus respectivos públicos, es hoy un factor predominante en todo el mundo.
...no hay fórmulas exactas ni metodologÃcas únicas, que no hay dos empresas iguales y que cada compañÃa tiene su propia historia, sus propias necesidades y su propia cultura. Por tanto la principal responsabilidad del lÃder de un proceso de reorganización es la misma de un pintor: Utilizar toda su imaginación, experiencia y capacidad para desafiar suposiciones.
Tenemos una inmensa necesidad de transformar nuestra forma de pensar; se trata de un cambio de actitud y de comportamiento; se trata, ni más ni menos, que dejemos de gerenciar nuestras empresas para pasar a liderarlas.
Nos atrevemos a afirmar que el común denominador de los lÃderes que han dejado una huella indeleble en la historia de la sociedad, incluso empresarial, es su pasión por el logro, su insaciable dedicación por hacer que las cosas sucedan, por crear una nueva realidad tangible y perdurable.
El verdadero lÃder no busca su propio liderazgo. Por el contrario busca eliminar dependencias y ataduras. Ahà es donde radica la grandeza de su misión...el lÃder empresarial o polÃtico sabe que solo con el liderazgo colectivo se pueden lograr en forma perdurable, las grandes transformaciones que requiere una empresa o un paÃs.
Necesitamos creatividad por montones para gozar con los logros, para superar los obstáculos, para disfrutar atrayendo y reteniendo clientes, para aprender, desaprender y reconocer nuestros errores.
El arte de dirigir radica fundamentalmente en que el lÃder natural establezca una verdadera "agenda para la transformación", que incluya una visión de lo que se quiere en un futuro no muy lejano.
No se puede seguir concibendo el liderazgo como un don reservado para algunos pocos que - por sus capacidades o por un nombramiento - adquieren una autoridad que los reviste de poderes para tomar todas las decisiones o definir las estrategias.
La incapacidad de las organziaciones para estar a la altura de las espectativas de sus respectivos públicos, es hoy un factor predominante en todo el mundo.
Se ha aprendido que las crisis se pueden convertir en las grandes oportunidades. Entonces se tiene el deber y el derecho de participar activamente en la redefinición de nuestros valores empresariales y asà desarrollar una nueva mentalidad, una nueva cultura para el próximo siglo.
El lÃder comprende que la inteligencia organizacional es la única verdadera ventaja competitiva, por lo tanto, asegura permanentemente que su equipo esté en "sintonÃa" con la visión y los objetivos de la empresa.
Hoy es necesario pensar y actuar en términos de la denominada "holocracia", entendida ésta como la capacidad de generar nuevos acuerdos entre nosotros mismos, más integrales y más completos. Este cambio de mentalidad incluye también la capacidad de construir entre nosotros mismos nuevas redes de confianza, nuevos vÃnculos.
En lo único en que estamos de acuerdo todos los Colombianos es en la urgente necesidad de liderazgo... es urgente declarar la emergencia intelectual.
La responsabilidad social empresarial es una nueva forma de enfocar el quehacer de la empresa para que sus decisiones se fundamenten en la ética y en la inclusión de los intereses de todos los públicos.